Se cierra la niebla. Agudizados oídos sangran cantos de sirena.

jueves, 10 de marzo de 2011

Vals

Ahhhh

Hay misterio en mis palabras
y a eso, podemos llamarlo sombra
que cobra forma
en una acaricia que recorre una costa,
dibuja la línea quebrada
de un esbozo
un adiós que vuelve cada noche

vaivén.

El ojo de Horus

Sana la herida
sellada de renovadas ventanas
al hombre y la mujer,
piel de constelaciones,
doce ojos
cinto de la vida,
rodea el nuevo amanecer.
Reflejo en el que se confunden,
imperfección: vida.

jueves, 3 de marzo de 2011

SÉPTIMA URBE

I. MARMOL.

Una tristeza corre al encuentro
de la acuarela.
Al fresco de un jardín piensa.
El vuelo de sus palomas
al levantar el viento
sus enigmas han construido
refugio de observaciones.



II. RESQUICIO.

El agua fluye
la piedra se agrieta
corre como llamaradas.
Busca y respira sediento de más.



III. HOMBRE.

El lomo arqueado
en gesto estoico.
Indiferente pica la sangre.



IV. SOCIO NUMERARIO.

El once le niega al doce su paso
y el trece aguarda venganza.
Manchada
enciende la mirada.
Es la madre como tierra.
Grita
su desdicha.



V. AVE.

Buenos días por la mañana
son un canto al respeto.
Desafiando a la par
que comedido en su divagar.
Encuentro.



VI. LA ÚLTIMA MORADA.

Arañas el laúd
Sangran dedos
lloran tus padres.

domingo, 6 de febrero de 2011

Pintando el burgo

Dos o tres momentos al día

pasamos por el derecho

camino al devenir.



Ida y vuelta al paseo de una

idea reflejada en los ojos de la

morada. Sentidos rotos por la

monotonía ciudadana.



Pasa la vida y ahí están, observando

nuestros pesares,

riendo y carcomiendo

nuestro gesto, otrora alegre cuando

creemos y cuando no, puede

que también.



Quedemos en que tal vez sí,

tal vez no. Tan solo

en la posibilidad, y partamos

a su encuentro.

martes, 3 de noviembre de 2009

Serie: los tres regalos de Sara. Capítulo 2.

Escurridizo y menudo.


- ¿Dónde estará la caña, madremia? - Volvio a preguntarse Gabriel sin esperar a que Violeta respondiese a la primera. Mientras Violeta se dirigía donde Gabriel revolvía las herramientas y demás cosas en la caseta a la espalda de la cabaña. Violeta creyó oir algo en los matorrales del lado de la cabaña. Continuó caminando y al momento volvío a notar que algo se movía tras los matorrales... ¡ pero esta vez alcanzó a ver un conejito arrastrando la caña!

- ¡Gabriel aquí! ¡Corre! - Violeta se reía por la graciosa escena que siguío. Ambos llegaron donde el pobre conejo se la veía y se las deseaba para llevar a su madriguera nada más y nada menos que una caña de tres metros de longitud. Bastante hizo llegando tan lejos con semejante carga para sus chicuelos hombros.

- ¡Ajajá! ¡Aquí tenemos a nuestro pequeño bribonzuelo! Jejeje, recuperaré mi caña. Al conejito, a la que llegó el alto hombre de la barba cobriza y anchas manos sonriendo de oreja a oreja, enseñando su fuerte dentadura, le entró un repentino mareo y tras tambalearse desplomó su cuerpecillo sobre la caña. Violeta se partía de la risa y Gabriel se quedó boquiabierto ante tan sorprendente reacción.

- ¡Te juro que...

martes, 20 de octubre de 2009

Serie: los tres regalos de Sara. Capítulo 1.

Saludos:

A continuación contaré algunas de las cosas que le sucedieron a Violeta tras sus tres regalos. Tenía ganas de volver a escribir aquí.

Una flor que quiere volver.

Violeta se encontraba sola en el mirador observando la árboleda donde revoloteaban los ruiseñores. Sus pensamientos iban y venían sobre la misma idea que veía tan clara como el agua en primavera, las más de las veces como dificil de llevar a cabo. A Violeta, despues de tanto tiempo y de haber entendido porque podía superar la muerte de su madre, le costaba mucho volver a su vida cotidiana en Alcaid.

La cabaña en el lago era un buen refugio. Se podía nadar, pasear por el bosque, leer mucho sin que el tiempo pasase apenas, sentir el latido de la vida ajena a la pena, pescar y muchas cosas más. Cosas que sin haber pisado la hierba con el rocio matinal no puedes dejar de pensar en ellas como algo tan tuyo como desear estar a gusto contigo mismo.

Sí, un buen refugio. Pero la vida también sigue fuera de él y el pasado de Violeta, sus amigos, estudios, su casa ahora tan grande... . Ese era su mundo siendolo aún y el verano pronto dará paso al lloro de los árboles caducos. Con esta realidad volverá el instituto.

- ¡Violeta! ¿Has visto la caña de pescar? - Gabriel no solía olvidarse la caña de pescar cuando volvía del lago con una buena cesta de truchas.

***

Yo también me pregunto que habrá sido de la caña de pescar... ¿quién podría vivir sin una? jejeje. Saludos y hasta la próxima.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Comentando a Alberti

En esta entrada trataré algo de la poesía de Alberti. Estoy leyendo una antología suya editada por Alianza y me he quedado con algunos de sus poemas. De los siguientes libros de Alberti:

- Poesías anteriores a Marinero en tierra (1920-1923).
- Marinero en tierra (1924).
- La amante (1925).
- El alba del alhelí (1925-26).
- CAL Y CANTO (1926-27).
- Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (1929).
- SOBRE LOS ÁNGELES (1927-28)...

...que llevo leídos hasta el momento en esta antología prologada por Natalia Calamai destaco los siguientes poemas:

- Cal y canto:
* Carta abierta.

- Sobre los ángeles:
* Paraíso perdido.
* Invitación al aire.
* El ángel del misterio.

Hoy transcribiré uno en particular, Invitación al aire. Por su sencillez, por lo que evoca y por el título, que me parece acertado en éste blog. Así canta Invitación al aire:


Te invito, sombra, al aire.
Sombra de veinte siglos,
a la verdad del aire,
del aire, aire, aire.
Sombra que nunca sales
de tu cueva, y al mundo
no devolviste el silbo
que al nacer te dio el aire,
del aire, aire, aire.
Sombra sin luz, minera
por las profundidades
de veinte tumbas, veinte
siglos huecos sin aire,
del aire, aire, aire.
¡Sombra, a los picos, sombra,
de la verdad del aire,
del aire, aire, aire!

Al justificar esta elección por su sencillez, me refería a su forma llana y directa a la par que hermosa. Además, es muestra de una característica que percibo en lo que llevo leído de Alberti hasta el momento.
En cuanto a lo que evoca... ayer descubrí el título de un cuento: Peter Schlemihl, el hombre que vendio su sombra, que cuenta el triste deambular de un hombre que al vender su sombra, vendía su alma. Esto sumado a que el alma o espiritú proviene etimologicamente del aire, cierra un círculo. "... que al nacer te dio el aire...". Luego esta ese número, veinte, ¿por qué veinte? ¿Serán siglos? Si fueran siglos a mí me diría que desde que murio Jesús a esta parte, algo tiene que redescubrirse tal cual reino de los cielos... o no. También me recuerda al mito platónico de la caverna "...Sombra que nunca sales de tu cueva...", "...¡Sombra, a los picos, sombra, de la verdad del aire,...".
Por el título Invitación al aire. "...de la verdad del aire,...". Verdad quiere decir desnudo, las cosas tal cual son sin apariencias que las disfracen, al descubierto, al aire. Rememorando en mi presentación lo que significa para mí el aire, simbolo de comunicación, es una razón más para escoger este poema de Alberti.

En general Alberti me esta gustando, ciertamente no es apasionante y a mi parecer le falta intensidad que no sentimiento. Tal es así pues me suena a rumor de olas mediterraneas acariciando costas alicantinas. Aún me queda bastante por leer, comentar y sobretodo reflexionar. Me contento con seguir el camino, saludos y hasta la próxima.